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7/01/2007

ACOSTA CHAPARRO ¿A QUIÉN VENDIÓ PARA QUE LO DEJARAN SALIR?

Dana Laredo Sol

El segundo tribunal colegiado del DF determinó que se violaron garantías del militar, pues no se le permitió presentar pruebas que eran básicas para demostrar que no tenía responsabilidad directa en los sucesos. Nos entrevistamos con Informantes de la misma Procuraduría del estado de Guerrero, de la Procuraduría general de la República, agentes que salieron en la nueva limpia de chivos expiatorios, así como gente cercana al sector castrense, y averiguamos, de manera extraoficial, que más que los magistrados del tribunal se hayan vendido como prostitutas, Acosta Chaparro obtuvo la libertad porque dio datos muy “jugosos” de nexos, nombres, gente y lugares de amigos y compadres empresarios, dueños de constructoras de Acapulco, prestanombres, capos y mafia en general.

EL ESPANTO Y EL ASCO ES COMÚN EN MÉXICO.
A nadie llama la atención que un sujeto de esta calaña, a decir de muchos, traidor a su patria, esbirro del poder subterraneo y ahora nuevo “chivato”, salga libre, y para que los lectores se den una idea del desecho militar y social que camina entre las personas decentes, les dejamos una semblanza de la vida del tristemente célebre Arturo Acosta Chaparro, en espera de que con esta salida, los ingresos a los penales sean muchos.

SEMBLANZA DE ACOSTA CHAPARRO: HISTORIA DE DOS GENERALITOS
investigados desde 1998. Desde 1997, la inteligencia militar tenía informaciones sobre sus nexos con el cártel de Juárez cuando estaba encabezado por Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. Sin embargo, la investigación formal de la PGR se inició en 1998 y la de la Fiscalía militar un año después, en julio 1999. Arturo Acosta Chaparro desempeño durante tres décadas funciones claves en la seguridad nacional del país. El General de Brigada, apodado "Don Warma", fue uno de los Comandantes del Batallón Olimpia acusado de reprimir a grupos estudiantiles el 2 de octubre de 1968 y de participar en la persecución de la guerrilla en los años 70. Al especialista en contrainteligencia por la Escuela de las Américas, se le empezó a relacionar con el narco a partir de la mitad de la década de los años 80. Como Chaparro, Francisco Quirós Hermosillo tiene una gran experiencia contrainsurgente. Desde 1969 hasta 1979, prácticamente durante todo el período del nacimiento, desarrollo y destrucción de la primera ola de guerrilla urbana en México, Quirós fue comandante de la Policía Militar y jefe de una de las cuatro ramas de la Brigada Blanca, la organización paramilitar más terrible que se ha creado en México. Como director general de transportes, Hermosillo gozaba de los favores de ser una persona clave que mantuvo el control total del transporte militar durante todo el sexenio de Carlos Salinas y la primera mitad del mandato de Ernesto Zedillo. El nombre del General apareció vinculado al narcotráfico en agosto de 1997. La "guerra sucia" de los años 70Además de los vínculos con el narcotráfico, el pasado contrainsurgente de Acosta Chaparro está inundando las paginas de los periódicos nacionales. Diversos testigos tratan de sacar a la luz pública los hechos relacionados con la represión de la guerrilla en los años 70 en Guerrero: "la detención de Mario Arturo Acosta Chaparro, responsable de la 'guerra sucia' en los años setenta, motivó que el Comité Eureka y dirigentes sociales y políticos guerrenses demandaran al gobierno federal reabrir los casos de centenares de personas desparecidas e iniciar investigaciones en torno al ex-gobernador Rubén Figueroa y otros implicados en torturas y asesinatos de luchadores democráticos." Recientemente, varios organismos de derechos humanos, familiares de desparecidos y sobrevivientes de la represión desencadenada durante el gobierno de Figueroa y ejecutada por el general Acosta Chaparro, acordaron presentar el caso de las más de 500 desapariciones, asesinatos, torturas, detenciones extrajudiciales y encarcelamientos ante las autoridades competentes. El diputado local perredista, Juan García Costilla, testificó sobre su propia detención y tortura en 1980 a cargo de Acosta Chaparro. Recordó que fue detenido en Morelia y que en su presencia los policías torturadores asesinaron a dos de sus compañeros. Afirmó que cuando estaba preso, Acosta Chaparro fue a interrogarlo al Distrito Federal. Después de estar siete días preso en México, lo trasladaron a una cárcel clandestina que Chaparro tenía en Acapulco, donde lo torturaron metiéndolo en pilas de agua. Una de las cárceles clandestinas de Acapulco era conocida como el "ferrocarril" porque las pequeñas celdas, siete u ocho, se alienaban como vagones de tren. Ahí, en un espacio de un metro por uno y med
io, llevaba varios días encerrada con los ojos vendados Alejandra Cárdenas. Era junio de 1978. Ella era militante del Partido de los Pobres y se le acusaba de haber participado en el secuestro del entonces senador Rubén Figueroa, realizado en 1974. Debido a la persecución que sufrió en la Universidad Autónoma de Guerrero donde trabajaba como maestra, salió del estado. En uno de sus viajes al Distrito Federal fue capturada y trasladada a Acapulco. Allí se encontró con Antonio Hernández Hernández, acusado de la misma acción que Alejandra. Reconstruyendo de manera rigurosa sus diez días de reclusión y tortura, ambos coincidieron en la identificación de otras 40 personas detenidas en el "ferrocarril", no todas presas políticas.El entonces teniente coronel Acosta Chaparro comandaba la cárcel y, bajo su control, estaba un militar conocido únicamente con el nombre de "El Pintor", uno de los torturadores más temidos. El 18 de julio de 1978, Alejandra y Antonio salieron del "ferrocarril" gracias a la Amnistía de López Portillo: "fue como volver a nacer" manifestó Alejandra. No obstante, de las víctimas de esa cárcel, son los únicos sobrevivientes.Otro testigo, Arturo Gallegos, relata: "me colgaron a los testículos. Me pusieron una navaja, sentía su filo. Acosta Chaparro dijo: ¡te voy a capar si no hablas, cabrón!" Ésa era la rutina en el lugar de detención donde se encontraba. Gallegos recuerda a Chaparro como un hombre que tenía el control absoluto de todo lo que ocurría en aquella cárcel clandestina de Pie de la Cuesta, en Acapulco. Actuaba con total autonomía. Recientemente, Rosario Ibarra, del Comité Eureka, advirtió a la prensa sobre los casos de los niños nacidos en cautiverio y desaparecidos, casos muy similares a los registrados en la Escuela de Mecánica de la Armada Argentina. Al igual que Ibarra, la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos "Todos los Derechos para Todos" (Red "TdT") comparó los delitos cometidos por Chaparro con los de Ricardo Miguel Cavallo, detenido por las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura argentina en los años 70. Vinculaciones con la masacre de Aguas BlancasSon varias las voces que vinculan el nombre de Chaparro de los años noventa con la masacre de Aguas Blancas. Dan cuenta de ello tanto las declaraciones de la Red "TdT": "tendría que investigarse su participación en la masacre de Aguas Blancas"; como la acusación que realizó el 6 de enero de 1996 el actual procurador capitalino, Samuel del Villar, conjuntamente con el diputado Ranferi Hernández, ante el tribunal. Ambos acusaron al general brigadier, Acosta Chaparro, de haber participado en la preparación y ejecución de la masacre de Aguas Blancas. Así mismo, aseguraron ante el juez Adolfo van Meeter que Chaparro, quien en el momento de la masacre se hallaba de vacaciones del servicio público federal, participó en la reunión que presidió el entonces gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Alcocer. La reunión tuvo por objeto anticipar, dar un pretexto y generar consenso entre los asistentes para la operación criminal que perpetró el mandatario estatal el 28 de junio de 1995. La Procuraduría de Justicia Militar se declaró abierta a investigar cualquier denuncia en contra de Quirós y Acosta por presuntas violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, todavía no ha recibido ninguna denuncia formal contra los generales presos. La información emitida por parte del Subprocurador General de Justicia de Guerrero, Gustavo Morlet Berdejó, refleja bien los problemas que tienen que afrontar los que piden justicia. Berdejó afirma que en esa dependencia no existe ningún archivo de antecedentes penales en contra Chaparro. Sostuvo que si hubo denuncias contra el ex director de la Policía Judicial del Estado en el gobierno de Rubén Figueroa Figueroa "a la mejor ya fueron incineradas porque de lo que se acusa a Acosta Chaparro ocurrió hace 30 años y ahora un delito que él haya cometido ya prescribió".No obstante, el Congreso local de Guerrero aprobó el 6 de septiembre pasado, gracias a las fracciones del PRI, PRD, PAN y del Partido de la Revolución del Sur (PRS), un punto de acuerdo en el que se exige a la Procuraduría General de la Republica realizar las indagaciones pertinentes para determinar la participación del general brigadier Acosta Chaparro en la tortura y desaparición de más de 500 guerrerenses en la década de los años setenta. Familiares de los detenidos desaparecidos presentaron el 12 de septiembre una iniciativa para reformar la ley con el objetivo de que el delito de desaparición forzosa de personas sea castigado y considerado como crimen de Estado, de manera que fuera imprescriptible. Entre los militares, la voluntad de castigar las violaciones de derechos humanos cometidas por los dos generales se muestra menos fuerte. Según La Jornada, es inadmisible para la mayoría de los generales de Ejército mexicano que Arturo Acosta Chaparro y Humberto Quirós sean procesados por la presunta violación de derechos humanos, porque no sería justo que quienes en su momento hicieron un "trabajo sucio, pero necesario" para el país, carguen ahora con la culpa en la que estuvo involucrado todo el sistema político.Tras conocer la detención de Acosta Chaparro, el testigo y, en el pasado, víctima de tortura, Arturo Gallegos Nájera, manifestó: "a ver si ahora se deciden a limpiar la casa por lo más sucio, antes del cambio de poderes".

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